jueves, 9 de febrero de 2012

LA SANCIÓN DE CONTADOR, CUESTIÓN DE ESTADO

Alberto Contador fue sancionado y el asunto a punto está de convertirse en una cuestión de Estado. En el ciclismo, y probablemente en otros deportes, el consumo de sustancias prohibidas puede que sea bastante habitual, pero ello no significa que se tenga que hacer la vista gorda y no controlar o dejar impunes a los que son pillados; al contrario, exige que haya más controles. Un deportista tiene que jugar limpio y, si no lo hace y lo pillan, debe atenerse a las consecuencias.
No es admisible que Zapatero en su momento haya dicho que no había razones para sancionar a Contador o que el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte entre al juego criticando un guiñol de una televisión francesa. Causa rubor oírlo decir que los franceses están enrabietados porque no ganan ninguna competición, pronunciadas éstas en un perfecto e inapropiado acento francés. Y más rubor causa ver a un ministro de Educación y Cultura esforzarse por encontrar un adjetivo adecuado para calificar la sátira del guiñol y el resultado sea el neologismo “inveraz”. Estoy de acuerdo con el ministro en que es de “mal gusto”, pero compete a los  televidentes franceses juzgar eso.

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